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El vestuario de La otra mirada

«La otra mirada» es una serie ambientada en una academia para señoritas en la Sevilla de los años 20. Todos los exteriores se han rodado en la ciudad cuya luz y estilo impregna de forma inequívoca esta nueva ficción televisiva.

La serie, protagonizada por principalmente por actrices, cuenta con Macarena García, Ana Wagener, Cecilia Freire y Patricia López, entre muchas otras caras nuevas para la pequeña pantalla.

Para Montse Sancho, la figurinista de la serie, el vestuario cambia la manera de caminar, respirar o hablar. Asegura que le interesa la construcción física además de la psicológica del personaje. “Para un personaje es clave porque te encorseta o no. Ángela no puede ir más que perfecta, es la profesora de protocolo. Tiene que ser un ejemplo a seguir”.

En los años veinte hubo un universo femenino muy delicado y lleno de detalles que se traslada a la serie. En ésta aparece un vestido que tiene más de 100 años, son prendas que tienen vida, historias, es riqueza de ambientación.

El vestuario es fundamental en una serie de época. Montse Sancho es una de las mejores de España y está atenta hasta el mínimo detalle, desde la protagonista al último figurante. Hay un trabajo de elaboración detrás enorme.
Boomerang TV es la productora de «La otra mirada», la misma que hizo realidad la ficción creada por María Dueñas en «El tiempo entre costuras». Montse Sancho, la diseñadora de vestuario extremeña, dirige a sus ayudantes, hace cambios y mejoras de última hora y demuestra la pasión que tiene por su trabajo y una creatividad y talento innatos.

La serie se ambienta en un colegio de niñas con un uniforme muy concreto y un personaje concreto, Teresa, que tenía que ser diferente a los demás. Ella debía vestir y ser moderna con un look con mucha personalidad. Femenina pero llevando pantalones y no parecer ambigua. También el personaje de Manuela fue complicado porque se tuvo que conseguir que Macarena García, con su rostro dulce y juvenil, encajase como directora de la academia.

El color del uniforme llevó varios días de pruebas y debate. El color coral no es un color típico para un uniforme, pero tampoco lo es la academia, que es liberal. El uniforme imprime ese punto de alegría y no de severidad.
En uno de los capítulos, en una fiesta, Roberta lleva un vestido de volantes pequeñitos inspirado en los trajes de flamenca de la época. Se utilizaron muchos mantones de Manila y se intenta mostrar esa Sevilla alegre y colorida. Todo como si fuera un cuadro de Sorolla, con esa luz y estética trasladada a Sevilla

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