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Historia y evolución de la falda

Hoy en día, ¿qué mujer no tiene faldas en su armario? Existen todo tipo de modelos y la falda se convirtió en una prenda de uso exclusivamente femenino, pero, de la misma forma que otras prendas, durante la historia ha sido usada también por hombres.

La historia y evolución de la falda, hoy en nuestro blog.

Tanto hombres como mujeres han hecho uso de esta prenda para protegerse contra el frío y las inclemencias del clima, función principal de la ropa antes de convertirse en un artículo para adornar el cuerpo. Inicialmente, la falda era tan sólo un recuadro de tela agujerado y que se sujetaba con una cuerda en la cintura o el pecho.

Pero en la época de los sumerios, asirios y egipcios ya se crearon ciertas diferencias. Los egipcios, por ejemplo, crearon los plisados y los hombres la llevaban hasta la rodilla, mientras que las mujeres la llevaban hasta el tobillo, ajustada al talle y con tirantes.

Durante el imperio romano, el emperador Constantino comenzó a usar la falda hasta la rodilla, hecha de correas anchas de cuero y bordes, haciéndola de uso común entre todos los soldados romanos.

Los escoceses usaban la falda más reconocida por todo el mundo. Su uso con el paso del tiempo, ha sido extrapolado y adaptado al género femenino, confeccionando modelos de faldas cortas y hasta la rodilla, de cuadros oscuros y anchos o bien de colores vistosos.

Más tarde el uso de la falda comenzó a ser exclusivo de las mujeres por ser una prenda cómoda y que permitía el movimiento libre de las piernas. Es entonces cuando la falda comienza a transformarse de acuerdo a los momentos históricos, tendencias y necesidades de las mujeres.

En la época medieval, la falda era de cintura muy alta, prácticamente comenzaba justo debajo del busto y llegaba hasta los tobillos o el suelo. Se fabricaba con telas pesadas y oscuras.

Durante la época renacentista, se transformó un poco, convirtiéndose en una especie de túnica que tenía un corte imperio y que iba desde los hombros hasta el los pies. Al ser una solo pieza, se consideraba más como un vestido, por lo que la falda quedó a un lado.

Pero la falda se retomó en el siglo XVII y hasta el siglo XVIII, periodo en el cual se comenzó a utilizar con crinolina debajo y una serie de aros cosidos a ésta, lo que la hacían lucir amplia y abultada, de modo que el talle de la mujer se veía extremadamente delgado. También se usaba con un polisón, es decir, una estructura metálica que la hacía lucir abombada en la zona posterior.

Otra variante más era usarla con este tipo de estructuras de metal, pero a los lados de la cadera, llamada “guarda infantes” debido a la gran anchura que le proporcionaba a la falda. En esos siglos las faldas contaban con muchos detalles y adornos, principalmente en su parte trasera.

Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la falda se comenzó a llevar más estrecha y sin estas estructuras metálicas. Algunas incluso eran un tanto ajustadas al cuerpo para resaltar las curvas. Las telas eran menos pesadas y el largo era hasta el tobillo, pero continuaban siendo algo complicadas para las actividades de la vida diaria.

En los años veinte Coco Chanel propuso otro estilo de prenda, mucho más amplia y corta que facilitaba el movimiento para las mujeres. Así, Chanel logró imponer un nuevo estilo con el llamado “largo Chanel”. Sin embargo, en este periodo la falda comienza a dejarse nuevamente de lado, aunque no desaparece totalmente; se llevaba recta, holgada y hasta la rodilla, y en ocasiones tableada.

Así continuó durante la década de los años treinta y cuarenta, solo que en estos años, debido a los hechos históricos como la Segunda Guerra Mundial, las telas de las faldas se volvieron de muy baja calidad, y las faldas se hicieron más estrechas, con un largo máximo a la altura de la pantorrilla.

En la década de los cincuenta vuelve el glamour y la falda se confecciona amplia y con mucho vuelo. Se llevaba en todo tipo de colores, acinturada y de largo variado entre la rodilla y el tobillo.

Durante los años sesenta, surgió un tipo de falda jamás visto antes, y que perdura hasta la actualidad: la minifalda. Creada por la británica Mary Quant e inspirada en los automóviles “Mini”, se caracterizaba por tener un largo que llegaba arriba de la rodilla, algo sumamente escandaloso para la época. Este largo no solo representaba una moda, sino una forma de expresar la liberación femenina de aquellos tiempos.

Durante los años setenta, se introdujo un estilo de falda a la cintura y sumamente larga que estilizaba la figura, generalmente con motivos florales. Sin embargo la minifalda continuaba en su apogeo.

En los años ochenta, noventa y principios del siglo XXI, se dejaron ver diversos tipos de faldas que se inspiran en los diseños anteriores, con ligeras variaciones en el largo, corte o estampado. Sin embargo a principios del 2000, se impuso con fuerza la microfalda, mucho más corta y provocadora que la minifalda, normalmente de 20 a 30 cm.

Comentarios (4)

  1. Fanny Estrella

    gracias por facilitar a la investigación de la ropa

    Responder
  2. michael marcos quispe

    me encanta esto

    Responder
  3. Pingback: ¿Cómo el uso de la falda influye en los estereotipos de género? – sexED: educación y placer sexual

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