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El origen de la semana de la moda o fashion weeks

Hoy en día, cientos de ciudades del mundo poseen sus propias semana de la moda o fashion weeks. Sin embargo, Nueva York y París siguen celebrando los eventos de moda más esperados y prestigiosos, además de otras como Milán y Londres.

La Semana de la Moda se celebra meses antes de la temporada para dar tiempo a los fabricantes de dar una muestra de sus creaciones para la siguiente temporada. Esto también da tiempo a los comerciantes de adquirir los materiales e introducir los diseños en el mercado detallista.

El calendario se inicia con la Semana de la Moda de Nueva York, seguida por la de Londres. La antepenúltima es la Semana de la Moda de Milán y termina con la Semana de la Moda de París. Estas ciudades son tradicionales en el mundo de la moda, seguidas por nuevas semanas de la moda que están teniendo lugar alrededor del mundo. La pasarela masculina se estrena entre otoño-invierno y primavera-verano en Milán.

Nueva York, el origen de la Fashion Week

La primera semana de la moda se celebró en Nueva York en 1943, con el objetivo de desviar la atención que acaparaba la moda francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Además, con Europa en guerra, los expertos de la moda no podían viajar a París a ver los desfiles.

La publicista de moda Eleanor Lambert fue la organizadora de un evento llamado Semana Editorial, donde diseñadores americanos mostraban sus colecciones a periodistas de moda. Los compradores no podían asistir al show, sólo tenían la opción de visitar directamente a los diseñadores y ver sus muestras.

El evento fue un éxito y revistas de moda como Vogue empezaron a mostrar más diseños americanos y a minimizar los franceses. Sin embargo, después de la guerra, la gente regresó a París y a otras capitales de la moda como Londres y Milán para los nuevos eventos que fueron creados. En ese momento, estas ciudades controlaban el calendario de la moda.

Los 90 marcaron un momento importante para la moda, cuando en 1993 todas las pasarelas fueron reunidas en un mismo sitio por el Council of Fashion Designers of America (CFDA), en Bryant Park, conocida años después como New York Fashion Week. Nuevamente Estados Unidos estaba haciendo su mayor esfuerzo por demostrar que tenían con qué hacer frente a una industria que estaba mayormente dominada por países europeos. Entre las grandes empresas que empezaron a formar parte de este evento se encontraban IMG y Olympus, luego también se integraría a la ecuación Mercedes Benz.

Con los años, se fue convirtiendo en un show masivo y exclusivo, donde no sólo se hablaba de lo que se mostró en la pasarela, sino también sobre qué personalidades habían asistido y lo que esa aparición significaba para los diseñadores, dando origen al llamado front now.

Así,  el objetivo principal de las semanas de la moda para cada diseñador era encontrar el enganche con las celebridades: actores, socialités, líderes importantes de los medios y, por supuesto, Anna Wintour. Con Internet también se vinieron avances importantes, como por ejemplo la inclusión de los fashion bloggers.

La batalla de Versalles

En los primeros días de la moda parisina, diseñadores como Charles Worth (finales del siglo XIX) y Paul Poiret (principios del siglo XX) jugaron con la posibilidad de presentar sus prendas en movimiento. A la par, Lady Duff-Gordon, que diseñada bajo el pseudónimo de Lucile, hacia lo mismo en Londres.

En los años 30, los desfiles dejaron de lado las grandes fiestas en favor de presentaciones mucho más reducidas y personalizadas. Cada casa de moda enseñaba sus colecciones en un exclusivo evento privado, solo para clientes y con unas pocas modelos. Los diseños se guardaban con celo por el miedo a que alguien los copiara y los fotógrafos tenían prohibida terminantemente la entrada.

Tendrían que llegar las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial para que los desfiles de moda de París se regulasen. En 1945, la Chambre Syndicale de la Haute Couture estipuló que todas las casas de costura debían presentar cada temporada una colección de al menos 35 piezas entre looks de día y de noche. Las prendas solo podrían adquirirse por encargo y a medida, tras un largo proceso de confección y pruebas.

La primera Semana de la Moda de París tuvo lugar de manera oficial en 1973, cuando se constituyó la Fédération Française e inauguró la cita con un desfile rompedor, titulado La batalla de Versalles. El combate subió al escenario la histórica tensión entre la moda parisina y neoyorquina, enfrentando a cinco de los mejores diseñadores franceses contra cinco estadounidenses prácticamente desconocidos.

El evento, celebrado con el fin de recaudar fondos para la restauración del Palacio de Versalles, presentó a Yves Saint Laurent, Emanuel Ungaro, Christian Dior (que por entonces diseñaba Marc Bohan), Pierre Cardin y Hubert de Givenchy del bando francés. Anne Klein, Halston, Oscar de la Renta, Bill Blass y Stephen Burrows representaban a EE.UU. Más allá del teatrillo, que los franceses alimentaron con caravanas tiradas por rinocerontes y carrozas de calabaza de Cenicienta, la actuación de EE.UU. se acepta ampliamente como ganadora.

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