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Crandle to crandle: la moda sostenible es posible

El uso de materias primas respetuosas con el medio ambiente es un requisito importante para que la moda sea sostenible, pero no es el único.

La reducción del consumo de agua, la disminución de la huella de carbono o la apuesta por el reciclaje de ropa son otras claves para que el sector textil sea sostenible.

Consumo de agua

Ayer, 5 de junio, se celebraba el Día Mundial del Medio Ambiente. La industria textil tradicional usa mucha agua para limpiar la materia prima. Unas de las prendas que más H2O consumen son los vaqueros: para producir una pieza se necesitan entre 2.000 y 3.000 litros de agua.

En este sentido, C&A redujo el consumo de agua en un 14% en 2017 y logró disminuir en un 15% su huella de carbono. Se trata de una de las pocas empresas de moda en difundir todas sus emisiones de gases de efecto invernadero y consumo de agua.

Gracias al impacto ecológico del cultivo de algodón orgánico se reduce en un 93% el consumo de agua dulce. Concretamente, el algodón orgánico consume 24.400 litros de agua mientras el convencional alcanza los 344.000. Además, el impacto en el cambio climático es un 50% menor: el algodón orgánico genera 338,5 kilos de CO2 y el convencional, en cambio, 680,2 kilos.

Asimismo, C&A ha lanzado recientemente los vaqueros más sostenibles del mundo. Cuentan con el certificado Cradle to Cradle TM nivel Oro, que garantiza la salubridad de los materiales, su reutilización, el uso de energías renovables, gestión moderada del agua y el valor de la justicia social.

¿Qué es el certificado Cradle to Cradle?

El certificado Cradle to Cradle (C2C) TM es la mayor acreditación en sostenibilidad. Se trata de un distintivo que reconoce aquellas prendas elaboradas bajo unos altos estándares sociales y con materiales 100% seguros y no tóxicos, con el 100% de la energía renovable y el 100% de agua reciclada.

La Certificación Cradle to Cradle (de la cuna a la cuna) es un sistema que reconoce e incentiva la innovación en productos sostenibles a través de una metodología multicriterio en la que se evalúan los productos desde la óptica de cinco factores relacionados con la salud humana y el medio ambiente.

La certificación se otorga en cinco niveles: Básico, Bronce, Plata, Oro y Platino, con la expectativa de que un solicitante pueda optimizar su producto a lo largo del tiempo.

Para la evaluación de los productos se analizan los siguientes aspectos:

Salud material: Garantizar que todos los componentes químicos de los productos estén definidos como positivos.

Reutilización de materiales: Se deben poder identificar los flujos de materiales que se pueden reutilizar cuando el producto se recupera después de haber sido usado por el usuario o el cliente.

Uso de energía renovable: Uno de los tres principios más importantes de Cradle to Cradle es usar la energía solar actual, lo cual significa que ese uso de energía debe ser, en la mayor medida posible, renovable.

Administración del agua: Las empresas que siguen este camino deben demostrar que están usando los recursos del agua de un modo responsable y ecoeficiente, y que los vertidos de las fábricas a los ríos locales sean lo más limpios posibles.

Responsabilidad social: Las empresas deben demostrar que cumplen con los más estrictos principios de responsabilidad en relación a su personal, y deberán esforzarse en garantizar que las empresas de su cadena de suministro no estén violando estos principios.

Comentario (1)

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